Escrow biométrico: cuándo se libera el contrato
Antes de firmar cualquier operación OTC conviene dejar por escrito qué se considera una validación completa y qué se considera un intento fallido. Estas son las definiciones que suelen generar disputas cuando una de las contrapartes no logra completar la lectura vascular y el contrato queda en el aire.
¿La lectura biométrica sustituye la firma del contrato?
No. El contrato sigue existiendo con sus cláusulas, montos y plazos. Lo que cambia es el disparador de la liberación: en lugar de esperar una firma manuscrita o un correo de conformidad, el sistema espera dos lecturas vasculares coincidentes con los patrones registrados. Si una de las partes firma pero no valida con biometría, el escrow permanece cerrado. Ese punto debe quedar explícito en el anexo técnico, porque muchos equipos jurídicos asumen lo contrario.
¿Cuándo se considera que la doble firma vascular está completa?
Cuando ambas contrapartes registran su lectura dentro de la misma ventana operativa y el sistema confirma coincidencia con el patrón enrolado. La marca temporal se genera en el momento de la segunda validación, no de la primera. Si entre una lectura y otra pasan más horas de las previstas en el acuerdo, el sistema puede exigir una nueva confirmación de la parte que validó primero, para evitar que una condición de mercado haya cambiado entre medio.
¿Qué pasa si una de las partes no puede completar la lectura?
Es el supuesto que más fricción genera. Manos frías, mala perfusión, humedad en el sensor o simplemente un patrón vascular que cambió por cirugía o tratamiento pueden impedir la coincidencia. El protocolo habitual contempla una ventana de reintento con límite de intentos, y si se agota, se activa el procedimiento alternativo que las partes hayan definido: validación presencial con testigo, lectura de retina como respaldo o escalado a un responsable designado. Si ese procedimiento no está escrito, la operación se detiene sin plazo claro.
¿Cuántos reintentos entran en la ventana y quién los autoriza?
La mayoría de las mesas fija entre tres y cinco intentos por contraparte, con un intervalo mínimo entre ellos para evitar lecturas repetidas sobre la misma congestión. La autorización para extender la ventana no debería recaer en el operador de mesa, sino en un rol con mandato explícito, porque extenderla cambia el momento de liberación y puede afectar el precio acordado. Conviene documentar quién tiene esa potestad y con qué límite horario.
¿Qué trazabilidad queda registrada para auditoría?
Se guarda el identificador de contraparte, el tipo de sensor usado, la marca temporal de cada intento, el resultado de coincidencia y el operador que asistió la sesión. No se almacena la imagen vascular cruda en la mayoría de las implementaciones, sino la plantilla matemática derivada. Esa distinción importa para cumplimiento: la plantilla permite verificar, pero no reconstruir la biometría original. Aun así, el registro debe conservarse con el mismo rigor que cualquier otro documento contractual.
¿El escrow se libera automáticamente al validar?
No necesariamente. La validación biométrica confirma identidad y consentimiento, pero la liberación efectiva puede depender de otras condiciones del contrato: confirmación de fondos, verificación de contraparte, cumplimiento normativo o una ventana de objeción posterior. El error frecuente es tratar la doble lectura como liberación inmediata. Son dos eventos distintos y conviene nombrarlos por separado en el acuerdo para que no se confundan durante una auditoría.